| ESPACIADORES
ARTICULADOS EN INFECCIÓN DE PRÓTESIS TOTAL DE
RODILLA |
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INTRODUCCIÓN
La infección de una artroplastia
total de rodilla es una de las complicaciones más importantes
y devastadoras. La infección continúa siendo la
primera causa de revisión precoz tras artroplastia de
rodilla, por delante de la inestabilidad o el aflojamiento aséptico.
El tratamiento de una artroplastia total de rodilla infectada
genera un consumo de recursos hospitalarios tres a seis veces
mayor que el de una artroplastia primaria y dos veces mayor
que el de una revisión aséptica. El objetivo del
tratamiento debe ser erradicar la infección y mantener
la función de la articulación.
El recambio en dos tiempos continúa siendo el tratamiento
de elección o “Gold Standard” en los casos
de infección tardía, con resultados buenos o excelentes
en el 80%-100% de los casos, pero no deja de ser agresiva, costosa
y larga. También se considera el tratamiento de elección
en casos de infección por hongos, microorganismos virulentos,
enfermedades inflamatorias de base, pacientes inmunodeprimidos
o reinfección después de una reimplantación.
La revisión en dos tiempos de una artroplastia infectada
tiene, en comparación con el recambio directo, algunos
inconvenientes teóricos: una hospitalización más
prolongada, mayor coste y tiempo, retracción de los tejidos,
inestabilidad, limitación funcional entre los tiempos
quirúrgicos. Desde el punto de vista técnico,
la reimplantación quirúrgica puede verse dificultada
por la retracción de las partes blandas y la pérdida
de los planos tisulares.
La mayoría de los autores coinciden en que casi todos
estos inconvenientes pueden ser minimizados con la utilización
de espaciadores articulados de cemento cargados de antibióticos,
aunque el recambio en dos tiempos es igualmente reproducible,
para erradicar la infección, con el uso de espaciadores
de cemento o sin ellos.
Con el recambio en dos tiempos se han publicado los resultados
más consistentes con independencia de múltiples
variaciones en el tipo de espaciador, microorganismo causal
o tiempo de evolución de la infección. En una
revisión sistemática de la literatura, entre 1980
y 2005, Jämsen et al encontraban 31 artículos originales
describiendo los resultados de 154 recambios directos y 926
recambios en dos tiempos. Las tasas de erradicación fueron
del 73%-100% para el recambio en un tiempo y de 82%-100% para
el recambio en dos tiempos. La movilidad final y las tasas de
reinfección fueron menores en las series que utilizaron
espaciadores articulados cargados de antibiótico. No
hubo correlación con el tipo de espaciador ni en el resultado
funcional entre las revisiones en un tiempo o en dos tiempos.
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Una excelente
reconstrucción en un defecto segmentario, casi una “prótesis
de cemento”.
Imágenes del trabajo premiado por la AAOS
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| TIPOS
DE ESPACIADOR. MONOBLOQUE-ARTICULADOS
El protocolo del
recambio en dos tiempos fue formulado por J. Insall en 1983.
Desde la primera comunicación, en 1990, de los resultados
a largo plazo se considera el tratamiento de elección
en la infección tras artroplastia total de rodilla. El
procedimiento original tenía un 20% de resultados regulares
o malos, relacionados con la incapacidad funcional y la retracción
de las partes blandas entre los tiempos quirúrgicos.
Se producía atrofia, rigidez, pérdida de hueso
y aumentaba el número de abordajes ampliados en la reintervención.
El uso de espaciadores articulados cargados de antibiótico
permitió disminuir estas complicaciones y mejorar las
posibilidades de erradicación de la infección.
La elección del espaciador depende de muchos factores,
como el grado de pérdida ósea, el estado de las
partes blandas, la selección de antibióticos y
las posibilidades económicas y técnicas del cirujano.
Entre las ventajas comunes de los espaciadores cargados de antibiótico,
monobloque o articulados, figura que los niveles intraarticulares
de antibióticos con este tratamiento son mayores que
sólo con antibióticos parenterales.
La intención es estar por encima del “punto de
ruptura de sensibilidad” (nivel de antibiótico
que establece el límite entre la susceptibilidad bacteriana
o el desarrollo de resistencias) y conseguir la erradicación
de la infección.
Los espaciadores no articulados permiten la
administración local de una alta concentración
de antibióticos, mejoran la autonomía del paciente,
facilitan el tratamiento ambulatorio y mantienen el espacio
articular para futuras cirugías.
Borden, Cohen y Booth comunicaron el uso de rosarios y espaciadores
de cemento cargados de antibiótico, moldeados para que
se adaptaran al defecto creado tras la extracción de
la prótesis infectada. Aunque en algunos de estos casos
hicieron el espaciador en dos hemibloques, confiriendo una articulación
parcial, ni el diseño de los bloques ni el protocolo
de rehabilitación incluía una movilidad controlada.
Calton et al hicieron modificaciones del mismo concepto y observaron
algunas de sus desventajas, como la pérdida de hueso
si el espaciador se hundía en la tibia.
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Desmontaje
de espaciador monobloque.
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Otras desventajas de este sistema son una mínima amplitud
de movimiento de la articulación, lo cuál puede
provocar acortamiento del cuadriceps o del abductor, formación
de cicatrices o aumentar la necesidad de abordajes ampliados
en la reimplantación de la prótesis.
Los espaciadores articulados de cemento cargado
de antibiótico pueden mejorar la función entre
las cirugías y facilitar el segundo tiempo quirúrgico.
Aunque persiste algo de controversia la mayoría de los
autores coincide en que la utilización de espaciadores
articulados determina mejores resultados funcionales y en cuando
a la erradicación de la infección que el uso de
espaciadores monobloque.
Existe una considerable variación en la forma y características
de los espaciadores articulados, desde espaciadores totalmente
manuales, diferentes moldes preconformados para cemento hasta
espaciadores modulares que incluyen superficies de plástico
y metal, con diversos grados de constreñimiento, precio
y complejidad. Todos ellos presentan ventajas comunes: evitan
la retracción de partes blandas y del mecanismo extensor,
se pueden añadir altas dosis de antibióticos en
el tiempo entre las cirugías, preservan la masa ósea
mejor que los espaciadores monobloque, reducen la necesidad
de abordajes ampliados en la reintervención y aumentan
el porcentaje de éxitos. Además permiten una mayor
movilidad controlada de la articulación y el apoyo parcial
con ortesis supletoria facilitando la descarga hospitalaria,
con una función aceptable en el tiempo entre las cirugías.
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Remodelación
de espaciador manual.
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| EVOLUCIÓN
HISTÓRICA DE LOS ESPACIADORES ARTICULADOS
Las primeras comunicaciones
de espaciadores articulados cargados de antibiótico fueron
comunicadas por Wilde y Ruth en 1988, representando el primer
intento de disminuir las complicaciones debidas a la incapacidad
funcional, entre los tiempos quirúrgicos, observada en
los trabajos iniciales de Insall.
En 1992 aparecieron algunos sistemas articulados preconformados
(PROSTALAC®), cuya principal ventaja es la excelente tolerancia
y función del paciente entre las cirugías, debido
a la alta congruencia articular y la reducida fricción.
Entre las teóricas desventajas figuran, además
del precio, la presencia de superficies metálicas y de
plástico que podrían facilitar el crecimiento
bacteriano y la limitación de tamaños. Su uso
no se ha generalizado por el precio y por el riesgo teórico
de que los componentes de metal y plástico faciliten
la persistencia de la infección, pero esto no se ha confirmado
en la práctica clínica, por lo que otros factores
como la agresividad del microorganismo, la adición de
elevados porcentajes de antibiótico al cemento y la pauta
antibiótica podrían tener más peso específico
que el tipo de espaciador utilizado.
El espaciador articulado de cemento conformado a mano representa
el extremo opuesto al sistema PROSTALAC® y mantiene casi
todas las ventajas comunes de los espaciadores articulados,
con algunos inconvenientes específicos.
Entre estos extremos, múltiples autores han desarrollado
modificaciones para minimizar las desventajas de los espaciadores
conformados manualmente y del sistema PROSTALAC, adaptándolos
a sus posibilidades técnicas y económicas. Se
desconoce el impacto real de las ventajas teóricas de
los distintos tipos de espaciador.
Las formas principales incluyen:
1. La elaboración manual de un espaciador
a medida en quirófano, sólo con cemento, recreando
la anatomía normal del paciente o sistemas mas conformados
(“Ball and Socket”),
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Espaciador
“ball and socket”.
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| 2.
La elaboración de espaciadores a medida en quirófano
usando moldes prefabricados, de silicona o aluminio, o con la
ayuda de componentes de prueba para dar forma al espaciador,
o creando intraoperatoriamente los moldes con cemento, sobre
implantes de prueba, y luego, sobre los moldes de cemento, el
espaciador definitivo;
3. La utilización de espaciadores prefabricados
sólo de cemento;

Espaciador
preconformado y control radiológico. En estos casos sólo
el cemento con el que se fija el espaciador al hueso lleva antibiótico
personalizado.
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4.
La utilización de componentes de cemento en combinación
con componentes modulares de plástico y metal (PROSTALAC,
DePuy, Warsaw, Indiana);
5. La reesterilización de la prótesis
de prueba y la inserción de un escudo femoral de metal
y un polietileno tibial con cemento o de una nueva prótesis
a modo de espaciador (“prótesis espaciador”)
fijada con altas cargas de antibiótico,
6. Combinaciones de estas formas para defectos
moderados o masivos.
Se han comunicado resultados favorables con cada uno de estos
tipos de espaciadores. Cuanto mas rudimentario es un espaciador
menor es su congruencia y mayor puede ser la sensación
de chasquidos, aprensión o inestabilidad. Por el contrario
menor es su precio, mayor es su disponibilidad y versatilidad.
Ventajas específicas de los espaciadores construidos
manualmente sólo de cemento, es que todo el espaciador
está cargado de antibiótico y que este puede personalizarse
al microorganismo causal. No incluyen elementos metálicos
ni de plástico ni reesterilizados y se pueden realizar
en cualquier quirófano del mundo, sin ningún instrumental
específico. Su principal desventaja es la falta de una
congruencia óptima, la aprensión e inestabilidad
y la dificultad para modelarlos, sobre todo con altas cargas
de antibiótico, por encima del 10%-15%. Otro problema
teórico de los espaciadores de cemento sobre cemento
es que podrían ocasionar más reacción inflamatoria
en la articulación por la generación de partículas,
pero esto no ha sido un problema real en las series publicadas.
En el punto medio, si el espaciador se hace completamente de
cemento sobre moldes preconformados no es tan difícil
darle forma al espaciador con cargas mayores de antibiótico.
Por el contrario, los espaciadores preconformados, tienen una
carga limitada de antibiótico en el cemento, no personalizada
al paciente en cuestión. Estos espaciadores y los que
incluyen elementos metálicos o de plástico, o
las prótesis reesterilizadas tienen el problema de la
inserción de material extraño en un medio séptico.
En estos casos únicamente el cemento con el que se fija
estos componentes metálicos, la prótesis o el
espaciador preconformado lleva la máxima carga de antibióticos
personalizada.
Otro problema es el de la constricción del espaciador.
Todos los espaciadores hechos intraoperatoriamente con moldes
carecen de un diseño de poste tibial y barra femoral;
como mucho tienen un poste tibial que les confiere cierta estabilidad
medio-lateral. La barra o leva, que aporta estabilidad anteroposterior
es exclusiva de los sistemas PROSTALAC o del concepto “prótesis-espaciador”.
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Espaciador
manual en gave defecto segmentario. Se mantiene una excelente
flexión pero existe inestabilidad, que obliga a que el
paciente camine con una ortesis.
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CARACTERISTICAS DE LOS ESPACIADORES CARGADOS DE ANTIBIÓTICO
La elución de antibióticos del cemento óseo
depende de varios factores. El tipo de antibiótico, la
concentración y la combinación de antibióticos,
la porosidad y el tipo de cemento, y la superficie del espaciador.
Tipo
de cemento. Formas comerciales vs personalizadas de cemento
cargado de antibiótico
La mayoría de los cementos cargados de antibiótico,
preparados comercialmente, tienen dosis bajas de antibiótico,
que pueden servir para profilaxis de la infección en
pacientes de riesgo (combinada con los antibióticos parenterales
representa el concepto de “doble profilaxis”), o
en el segundo tiempo quirúrgico de una infección
ya erradicada, pero no para el tratamiento de las mismas cuando
se ha diagnosticado la infección.
Por lo tanto, los cirujanos deben agregar antibióticos
al cemento para alcanzar las altas dosis necesarias para el
tratamiento de la infección articular periprotésica
y para personalizar el antibiótico al microorganismo
causal.
En comparación con las presentaciones comerciales de
cemento cargado de antibiótico, el cemento mezclado manualmente
tiene una menor liberación de antibióticos.
La mezcla manual de antibióticos aumenta la porosidad
del cemento. Esto, en teoría, debilita el cemento pero
aumentaría la superficie de elución pues el antibiótico
se libera desde la superficie del espaciador o desde grietas
en la superficie del mismo. Sin embargo cuando se carga manualmente
el cemento con antibióticos la distribución de
estos no es homogénea, a diferencia de los cementos precargados
comercialmente con antibióticos, lo que disminuye su
tasa de elución a partir de una superficie dada. Un estudio
mostró que el aumento de la superficie de cemento óseo
en un 40% determinaba una tasa de elución de vancomicina
20% más alta.
La adición de dextrano al cemento aumenta la porosidad
y las tasas de elución de los antibióticos. Kuechle
y otros observaron que, cuando se agregaba dextrano al 25% al
cemento, la liberación de antibióticos en las
primeras cuarenta y ocho horas era alrededor de cuatro veces
mayor y la duración de la elución era de hasta
diez días, en lugar de sólo seis, en comparación
con la preparación de rutina. El mismo efecto se ha visto
con la adición de lactosa, silitol (u otros edulcorantes),
que aumentan la liberación de daptomicina, vancomicina
o gentamicina.
La mezcla al vacío disminuye la porosidad del cemento
lo que podría disminuir la elución del antibiótico.
Sin embargo se ha visto que esto no es así para todos
los cementos pues otros factores, como la hidrofilia del cemento
o su viscosidad, pueden ser más importantes que el área
teórica de elución.
En un estudio reciente Meyer et al comparaban la elución
en seis cementos cargados comercialmente de antibióticos
al mezclarlos al vacío y manualmente. Todos demostraron
actividad antimicrobiana detectable durante los cinco días
del ensayo, concentrándose la máxima actividad
en el primer día, con niveles por encima del punto de
ruptura de sensibilidad, y decreciendo rápidamente después.
La actividad antimicrobiana acumulada en los cinco días
fue similar, con la mezcla sin vacío de Cemex Genta y
con vacío de Cobalt G-HV y Palacos R1G, pero mayor que
para los otros tres cementos. Cemex Genta demostró la
mayor actividad acumulada antimicrobiana en los 5 días
cuando la mezcla no se hacía al vacio, por encima de
Cobalt G-HV y Palacos R1G y estos, a su vez, superiores VersaBond
AB, Simplex P con Tobramycin y SmartSet GMV, con diferencias
significativas entre estos, en el orden descrito. Cuando la
mezcla se hacía al vacío Cobalt G-HV y Palacos
R1G tenían una actividad acumulada antimicrobiana similar,
significativamente mayor que el resto de los productos. El mezclado
al vacío aumentó la actividad antimicrobiana de
tres cementos: Cobalt G-HV, Palacos R1G y Simplex P con Tobramicina
y disminuyó la de Cemex Genta, SmartSet GMV y VersaBond
AB. Además la mezcla al vacío también aumentó
el número de días de elución por encima
del punto de ruptura de sensibilidad necesario para erradicar
el 99% de todos los SAMS y SAMR y el 85% de los SCN catalogados
entre el 2009-2010. Para Palacos R1G pasó de 2 días
con mezcla sin vacío a 5, con mezcla al vacío,
para Cobalt G-HV pasó de dos a tres días y para
Simplex P con Tobramycin pasó de 1 a dos días.
Por el contrario la mezcla al vacio redujo el número
de días de elución por encima de este límite
para el Cemex Genta, de tres a 1. En general los autores concluían
que la mezcla al vacío tiene efectos adversos sobre la
elución de cementos de baja viscosidad (Cemex Genta),
positivos sobre los de alta (Cobalt G-HV y Palacos R1G) e impredecible
sobre los de viscosidad media (Simplex P-Tobramycin, SmartSet
GMV y VersaBond AB). Sólo Cemex Genta mezclado sin vacío
y Palacos R1G, mezclado al vacío, eluían antibióticos
por encima del punto de ruptura de sensibilidad en el tercer
día, el resto sólo el primer día. Aunque
Cobalt G-HV y Palacos R-G tienen menor carga de gentamicina
tienen una elución y una actividad antimicrobiana mayor
que otros cementos con mayor carga de antibiótico.
Otros estudios confirman las diferencias entre cementos. Stevens
y otros estudiaron la elución in vitro de antibióticos
a partir de los cementos óseos Simplex y Palacos, y observaron
que el Palacos era un vehículo más eficaz para
la administración local de fármacos.
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Los espaciadores
manuales mantienen casi todas las ventajas de los preconformados
y algunas ventajas e inconvenientes específicos.
Flexión de 80º con espaciador articulado manual.
Elección de antibiótico
Los espaciadores de cemento cargado con antibiótico
liberan altas dosis de antibiótico y permiten alcanzar
concentraciones intraarticulares más altas que las
logradas con antibióticos parenterales solos, con escaso
efecto sobre los niveles séricos o urinarios y, por
tanto, con mínimo riesgo de daños sistémicos.
La clave está en conseguir concentraciones bactericidas
locales que ayuden en la erradicación de la infección
o en evitar la colonización del nuevo implante en la
fase de reimplantación (la “carrera por la superficie
del implante”).
El antibiótico a usar debe tener dos propiedades fundamentales:
-Ser termoestable. El proceso de polimerización del
cemento es una reacción exotérmica. En el plazo
de entre 10-13 minutos, el cemento se calienta y puede alterar
las propiedades del antibiótico.
-Hidrosoluble. Esto supone que el antibiótico se va
a difundir por los tejidos que circundan la articulación
infectada. Al mantener el espaciador en la articulación
durante un tiempo no inferior a 8 semanas, se va produciendo
una liberación mantenida y constante de antibiótico.
Sin embargo el efecto bactericida se concentra en los primeros
días. Después, los espaciadores, realizan principalmente
una función mecánica.
Los antibióticos utilizados con más frecuencia
son tobramicina, gentamicina, vancomicina y cefalosporinas.
Se pueden combinar antibióticos para conseguir una
cobertura de amplio espectro, dependiendo de la naturaleza
del microorganismo causal. En algunos países es difícil
conseguir formas en polvo de aminoglucósidos, que son
las que no debilitan tanto al cemento y las que hemos de utilizar,
lo que limita las opciones del cirujano a la hora de hacer
combinaciones de antibióticos.
Las infecciones periprotésicas son producto, en su
mayoría, de microorganismos grampositivos (Staphylococcus
aureus y Staphylococcus Coagulasa Negativos), y cuando puede
identificarse con claridad al patógeno y su patrón
de sensibilidad antibiótica, debe emplearse un solo
antibiótico. Cuando se desconoce el patógeno,
el tratamiento resulta más difícil, y es aconsejable
una combinación de antibióticos para mejorar
las posibilidades de erradicar la infección. La vancomicina
cubre el Staphylococcus aureus meticilin-resistente, la gentamicina
cubre Enterobacteriaceae y Pseudomonas aeruginosa, y la cefotaxima
destruye a los microorganismos resistentes a la gentamicina.
Algunas combinaciones de antibióticos, además
de aumentar el espectro de cobertura, tienen un efecto sinérgico.
Masri y cols observaron que la combinación de vancomicina
y tobramicina actuaba sinérgicamente pero los autores
desaconsejaban el uso de vancomicina aislada. Sin embargo,
otros autores han publicado excelentes resultados en infecciones
por SCN y SA resistentes a meticilina con el uso de cemento
cargado sólo con vancomicina al 5-7.5% (Simplex P,
Howmedica, Rutherford, NJ con 2-3 gr de vancomicina por bolsa),
tanto con espaciadores estáticos como articulados.
En general la sinergia entre aminoglucósidos y vancomicina
y, ocasionalmente, una cefalosporina cubre la mayoría
de los microorganismos patógenos y estos antibibióticos
suelen ser fáciles de conseguir en presentaciones en
polvo, pero no existen comercialmente estas presentaciones
aunque Heraeus trabaja en una forma comercial con Gentamicina
más vancomicina que podría estar disponible
para uso comercial, en Europa, en el año 2012.
La única sinergia con presentación comercial
es la combinación de clindamicina y gentamicina con
la que se obtiene una mayor liberación de antibiótico
y mayor capacidad para inhibir la formación de “biopelícula
o biofilm” que si sólo el antibiótico
se encuentra cargado sólo con gentamicina. El estudio
de Ensing demuestra que el cemento Copal (clindamicina + gentamicina)
tiene una capacidad de elución muy superior a otros
cementos, considerados excelentes. A los 7 días la
liberación de antibiótico del Copal fue del
65% de la clindamicina y del 41% de la gentamicina y para
el Palacos R-G del 4% de la gentamicina precargada. Esta mayor
liberación de antibiótico se traducía
en una mayor y más prolongada inhibición del
crecimiento bacteriano en placas de agar. Las cepas de Staphylococcus
aureus sensibles a gentamicina formaban “variantes de
pequeñas colonias” resistentes a la gentamicina
en el Palacos R-G y menos en el Copal. La elución de
gentamicina del Palacos se interrumpía después
de 72 horas a diferencia del Copal, que mantenía la
inhibición bacteriana durante el periodo de estudio.
Además Palacos R-G no era capaz de inhibir el crecimiento
bacteriano de SCN resistente a gentamicina a diferencia del
Copal. La adición de clindamicina al cemento cargado
de gentamicina tenía un efecto añadido en la
inhibición del biofilm. Por el contrario, aunque los
dos cementos cumplen con las normas ISO las propiedades mecánicas
del Palacos R-G son superiores.
Este estudio tiene varias implicaciones prácticas.
La sinergia de antibióticos permite una liberación
mayor de antibióticos haciendo que sea mas efectiva
la inhibición del crecimiento bacteriano y mayores
las posibilidades de ganar la carrera por la superficie del
implante. Al conseguir elevadas tasas de elución de
antibiótico incluso bacterias, en principio, resistentes
al antibiótico pueden ser erradicadas cuando la dosis
de este se eleva lo suficiente. Por último, dadas las
peores propiedades biomecánicas, el Copal parecería
un cemento ideal para la realización de espaciadores
articulados, que van a ser retirados en pocas semanas pero
no tan apropiado como el Palacos-G para la reimplantacion
definitiva una vez curada la infección.
También las quinolonas, la daptomicina y el linezolid
también han demostrado buena elución, desde
el cemento, pero son difíciles de conseguir en formas
en polvo o son muy caros. En el estudio de Anguita et al,
comparando quinolonas, cefazolina y linezolid, este fue el
antibiótico más estable tras la polimerización
del PMMA. Al 7,5% y 15% alcanzó altas concentraciones
pico. Todas las concentraciones detectables de linezolid estuvieron
siempre por encima del punto de corte de sensibilidad de Staphylococcus
spp. (= 4µg/mL).
La daptomicina también ha demostrado capacidad para
eluir en concentraciones locales bactericidas para SA y SCN,
con un perfil de liberación similar a la vancomicina.
Infecciones micóticas
En el caso de que la infección sea debido a un hongo,
el antibiótico recomendado es Anfotericina B o Fluconazol.
La 5-flucitosina no es estable y no es válida para
aplicación en el cemento. Los tratamientos con Anfotericina
pueden provocar nefrotoxicidad, hepatotoxicidad, escalofrios,
nauseas o alteraciones hematológicas haciendo necesario
disminuir las dosis y prolongar más el tratamiento.
Afortunadamente la incidencia de infecciones por estos microorganismos
es baja.
Espaciador
preconformado con cemento con Anfotericina B y fluconazol
en infección micótica.
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| La
mayoría de las infecciones publicadas son por especies
de Candida. Entre estas C. Albicans representa el 60%, C. Parapsilosis
y C. Tropicalis un 20% cada. Otras mas raras son Coccidioides
immitis, Bsatomyces dermatitis o Sporothrix schenckii.
La inmunosupresión, hospitalización prolongada,
terapia intravenosa prolongada, drogodependencia y enfermedades
inflamatorias son factores de riesgo para el desarrollo de estas
infecciones micóticas, no obstante en la mayoría
de los casos publicados los pacientes no presentaban dichos
factores de riesgo. Se postula una inoculación intraoperatoria
vs una diseminación hematógena. Los síntomas
son los de una infección subaguda, con dolor o molestias
leves a moderadas, episodios de derrame u, ocasionalmente, osteólisis
progresiva. En la literatura, las series publicadas son muy
cortas. Phelan et al efectuaron un rescate en dos tiempos con
administración sistémica de agentes antimicóticos
para tratar cuatro infecciones por Candida sobre artroplastias
totales. También identificaron otros seis casos en la
bibliografía que habían sido tratados con el mismo
esquema. Además de la artroplastia de resección,
ocho pacientes recibieron anfotericina B, sola o en combinación
con otro tratamiento antimicótico, y un paciente fue
tratado con fluconazol solo. Ocho de los pacientes no presentaron
recurrencia de la infección después de una media
de 50,7 meses tras la reimplantación.
Dosis
de antibiótico
Lewis et al estudiaron las propiedades de los cementos cargados
de antibiótico. La elución típica de antibiótico
del cemento ocurre en tres fases: una fase exponencial, en las
primeras 24 horas, una fase decreciente y una fase final de
baja elución constante. La fase exponencial es dependiente
del área de difusión, de la superficie del espaciador,
con influencia también de la porosidad del espaciador
e hidrofobia del cemento. La porosidad determina la rugosidad
del cemento y la cantidad de líquido que contacta la
superficie del cemento determina la elución de antibiótico
desde la superficie o desde fisuras del cemento mas profundas.
La adición de altas dosis de antibiótico al cemento
es una de las claves del tratamiento, para conseguir las máximas
concentraciones intraarticulares en la fase exponencial de elución,
aunque algunos autores han observado la persistencia de niveles
eficaces de antibióticos hasta 4 meses después
de la operación.
El antibiótico no ha de sobrepasar el 20% del total de
la masa cemento-antibiótico y siempre en forma de polvo
pues las formas líquidas dificultan la polimerización
del cemento. Todavía no se ha estandarizado la dosificación
ideal de cada antibiótico que debe mezclarse con el cemento
óseo. La adición al cemento de dos antibióticos
ha probado ser superior a la utilización de uno solo.
Las dosis de los antibióticos usados con más frecuencia
varían de 2,4 g de tobramicina con 1 g de vancomicina
por 40 g de cemento a 4 g de vancomicina con 4,6 g de tobramicina
por 40 g de cemento. Todas estas dosis se han vinculado con
tasas de éxito reiteradas y similares por encima del
90%.
A medida que aumenta la cantidad de antibiótico en polvo
disminuye la resistencia del cemento. Sin embargo la carga de
antibióticos parece ser un factor más dentro de
un protocolo de éxito, el recambio en dos tiempos, y
se han obtenido resultados consistentes con espaciadores sin
carga de antibiótico o con mínimas cargas. Un
estudio de Fehring et al comunicó resultados eficaces
con el uso de 1,2 g de tobramicina por 40 g de cemento óseo.
La duración promedio del seguimiento fue de treinta y
seis meses para los pacientes que recibieron un espaciador estático
(88% de erradicaciones) y de veintisiete meses para los tratados
con un espaciador articulado (93% de erradicaciones).
Resistencia.
Propiedades mecánicas del cemento.
Los factores que pueden influir sobre las propiedades mecánicas
del cemento son el tipo de cemento, la proporción y combinación
de antibióticos, que este se administre en forma líquida
o en polvo y que se mezcle al vacío o a mano. Múltiples
estudios han demostrando que el cemento mezclado con cloxacilina,
cefazolina o gentamicina, vancomicina o tobramicina mantiene
bien la resistencia a las fuerzas de tensión y compresión.
Sin embargo, cuando se añaden antibiótico líquido,
sí que interfiere con la polimerización temprana
del cemento, provocando un importante deterioro en las propiedades
del cemento. Esto es debido al efecto que provoca el agua y
no por las propiedades del antibiótico en sí mismo.
Por ejemplo, cuando añadimos gentamicina líquida
en vez de sólida o en polvo, puede disminuir la resistencia
del cemento a la compresión en un 49% y la resistencia
a la tracción en un 46%. Por el contrario, la tobramicina
en polvo no provocaba ningún efecto perjudicial en cuanto
a debilidad de los espaciadores respecto a la serie control.
La adición manual de antibiótico también
debilita el cemento. La mezcla al vacío del cemento impregnado
de antibiótico mejora sus propiedades mecánicas
al disminuir la porosidad hasta un 20%. Se ha estimado que el
mezclado manual causa un 30-40% de reducción de resistencia
y que la mezcla al vacío puede disminuir hasta diez veces
la tasa de fracturas durante la carga cíclica con los
espaciadores.
Los cementos cargados comercialmente de antibiótico mantienen
sus propiedades mecánicas pero las dosis pueden no ser
suficientes o apropiadas para el tratamiento de una infección
o para la elaboración de espaciadores, excepto alguna
forma comercial, como el Copal®.
Duncan et al comunicaron que la mezcla manual de antibiótico
con el cemento óseo disminuía la resistencia del
cemento el 36% con respecto a la del cemento cargado de antibiótico
preparado comercialmente, en tanto que la resistencia de este
último no difería de la del cemento sin antibiótico.
Lewis et al compararon varios cementos y sus propiedades biomecánicas
al combinarlos con diferentes antibióticos. La composición
del cemento era un factor principal. La elución de tobramicina
y de vancomicina del Palacos R es superior a la del Simplex
y la de este superior al CMW. La combinación de antibióticos
es otro factor importante. La combinación de vancomicina
mas tobramicina produce un aumento de elución con el
Palacos (también para la gentamicina), pero con el Simplex
P se produce una disminución de la elución de
tobramicina, no a la inversa. La mezcla al vacío o sin
el influye en la elución de antibiótico. Las variantes
de CMW disminuyen la elución de gentamicina cuando se
mezclan al vacío pero con Palacos ocurre lo contrario,
como han corroborado estudios recientes. La concentración
de vancomicina no sufrió diferencias significativas si
la mezcla de hacía de forma manual o al vacío.
Estos autores también estudiaron el efecto de los ciclos
de carga e impacto, que pueden crear pequeñas porosidades
y grietas en el espaciador, aumentando la elución de
antibiótico. Entre los cementos estudiados sólo
el Palamed G, cuya porosidad es mayor, aumentó la elución
de antibiótico. Para el resto, no hubo diferencias estadísticamente
significativas entre la carga y el no impacto en los portadores
de un espaciador.
Otro aspecto importante es como se realiza la mezcla entre los
antibióticos y el cemento.
Hanssen et al propusieron un método para agregar altas
dosis de antibiótico en polvo al cemento óseo.
El monómero de polimetilmetacrilato y el polvo deben
mezclarse primero para formar el cemento líquido, y después
se agrega el antibiótico. Es importante dejar intactos
la mayor cantidad posible de cristales grandes para crear una
mezcla más porosa que aumente la tasa de elución
de los antibióticos.
Esto no es aplicable cuando se utiliza cemento con antibióticos
como profilaxis, pues los cristales también debilitan
el cemento, prefiriéndose, para este fin las formas comerciales
que, como se ha dicho, no debilitan el cemento. Además,
en algunos cementos el mezclado manual disminuye la elución,
por lo que no valdría este método.
La otra forma propuesta por Frommelt et al, y generalmente recomendada,
es la “adición fraccionada de antibiótico”.
Consiste en la adición progresiva del cemento y del antibiótico
en polvo y el mezclado de ambos hasta completar toda la carga
prevista de antibiótico. Luego se puede hacer la mezcla
normal o al vacío, según el tipo de cemento y
la disponibilidad o no de sistemas de vacío. Una vez
mezclado el cemento hay que aplicarlo en la fase pastosa o fase
tardía de polimerización para impedir la interdigitación
excesiva con el hueso, facilitando la extracción en la
cirugía definitiva y permitir, a la vez, que el cirujano
tenga todavía cierta libertad para moldear la superficie
articular del espaciador.
Seguridad
Como cualquier tratamiento, el cirujano debe conocer los posibles
efectos secundarios de los antibióticos usados en los
espaciadores. En relación al número de artroplastias
infectadas que se tratan al año y al uso de cemento cargado
de antibióticos las complicaciones son excepcionales.
Evans utilizó 4 g de vancomicina y 4,6 g de tobramicina
en polvo por lote de 40 g de cemento de polimetilmetacrilato
en cuarenta y cuatro pacientes con un total de de cincuenta
y cuatro infecciones articulares periprotésicas. El seguimiento
a un mínimo de dos años no mostró alteraciones
renales, vestibulares ni auditivas. Springer et al estudiaron
la seguridad sistémica del cemento impregnado de antibiótico
en alta dosis a lo largo del tiempo y comunicaron que dosis
promedio de 10,5 g de vancomicina y 12,5 g de gentamicina eran
seguras desde el punto de vista clínico, sin signos de
insuficiencia renal aguda ni otros efectos colaterales sistémicos.
En cambio, Van Raaij et al comunicaron un caso de insuficiencia
renal aguda que afectó a una mujer de 83 años
después del tratamiento con 2 g de gentamicina en un
bloque de 240 g de cemento combinado con siete cadenas de microesferas
de polimetilmetacrilato impregnadas también de gentamicina.
Los niveles séricos de gentamicina eran altos, lo que
llevó a retirar el espaciador y a la eventual recuperación
de la función renal. Ceffa et al comunicaron dos casos
de infección por Mucoraceae después del tratamiento
con espaciadores de cemento cargado de antibiótico.
Los casos comunicados representan episodios poco habituales
en el que otros factores, como la volemia, o los Ab IV pudieron
influír pues el perfil de normalización de los
niveles séricos de Ab, cuando se usan espaciadores cargados
de antibióticos, es exponencial y se normaliza en 24
horas. De todos modos, el cirujano debe conocer estas posibles
complicaciones.
Defecto
segmentario reconstruido con espaciador manual e imágenes
de la reconstrucción final, tras la reimplantación,
en el mismo paciente.
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RESULTADOS
La utilización
de cemento óseo de polimetilmetacrilato impregnado de
antibiótico en espaciadores brinda no sólo un
tratamiento más eficaz de la infección periprotésica,
con tasas de erradicación que varían de 90% a
100% en la bibliografía, sino también mejor función,
menor dolor, mayor satisfacción del paciente, hospitalizaciones
más breves y menores costes. Pocos estudios analizan
la evolución a medio o largo plazo. Aunque los resultados
se mantienen más o menos estables hasta un 30% de estos
pacientes requiere revisión por aflojamiento, reinfección
u otras causas a medio plazo.
Múltiples estudios comparan los resultados de la reimplantación
en dos tiempos con espaciador articulado y con espaciador estático
Park et al compararon 20 infecciones de prótesis de rodilla
tratadas con espaciadores monobloque y 16 con espaciadores articulados.
La tasa de reinfección para el grupo articulado fue del
6.3% y para el grupo fijo del 15%. La movilidad con el espaciador
fue de 80º y 9º, respectivamente y la movilidad final
de 108º y 92º. La puntuación clínica
y funcional según la escala del HSS fue significativamente
mejor con el espaciador articulado y el número de abordajes
ampliados fué menor. En el grupo con espaciador estático
el 75% de los pacientes (65% de los fémures y 50% de
las tibias) tuvieron pérdida ósea femoral o tibial
pero no existió este problema entre los espaciadores
articulados.
Meek et al analizaron retrospectivamente los resultados del
reimplante en dos tiempos, con utilización de un espaciador
articulado PROSTALAC en cuarenta y siete pacientes con infección
de prótesis de rodilla y seguimiento medio de 41 meses.
La tasa de erradicación fue de 96%. Las escalas WOMAC
(Western Ontario and McMaster Universities Osteoarthritis),
Oxford-12 y SF-12 (Short Form-12) tuvieron mejores puntuaciones
con el empleo de un espaciador articulado.
Calton et al compararon los resultados de pacientes tratados
con espaciador articulado y no articulado. Entre los 24 pacientes
con espaciador no articulado el 60% sufrió pérdida
ósea promedio de 6,2 mm en la tibia y de 12,8 mm en el
fémur, a menudo con invaginación y migración
del espaciador y problemas de retracción de partes blandas.
Los autores recomendaron la extensión intramedular del
espaciador para prevenir la migración, conseguir el espesor
adecuado para tensar los ligamentos colaterales y prevenir la
contractura, y un bloque suficientemente ancho suficiente para
apoyarlo sobre el reborde cortical y prevenir la migración
sobre al hueso esponjoso. No hubo diferencias en las tasas de
erradicación, tiempo de cirugía ni el resultado
funcional entre los dos grupos de espaciador.
Fehring et al en su estudio de 25 espaciadores estáticos
y 30 móviles encontraron los espaciadores articulados
facilitaron el reimplante y no se relacionaron con pérdida
ósea.
Emerson et al comunicaron que la amplitud de movimiento era
mayor con espaciadores de rodilla articulados que estáticos,
con flexión promedio de la rodilla de 107.8° y 93.7°,
respectivamente, y sin datos de tasas de complicación
más altas.
Por lo tanto, la revisión exhaustiva de la literatura,
da más argumentos para realizar espaciadores articulados
que estáticos y esta parece ser la forma mas extendida
de tratamiento.
La forma de realizar el espaciador no parece influír
en las tasas de erradicación y en el resultado funcional.
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Espaciador
articulados conformados manualmente. Casi todo el espaciador
se hace con retractores del instrumental básico de quirófano.
La remodelación final se hace con instrumental motorizado.
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Durbhakula et al trataron veinticuatro pacientes tratados espaciador
articulado de cemento cargado de antibiótico formado
con moldes de silicona, inyectados al vacío, que habían
sido diseñados para fabricar componentes femorales y
tibiales articulados. La movilidad final promedio fue de 104º
y la puntuación del HSS de 82. La tasa de erradicación
de la infección fue de 92% a los treinta y tres meses
promedio. Con un sistema de este tipo, no se requiere una superficie
de articulación metal-polietileno y se reduce el coste
al emplear moldes reutilizables que cuestan alrededor de US$300
cada uno. Los autores no comunicaron problemas de luxación,
retracción, pérdida ósea, fractura ni fragmentación
del espaciador.
Goldstein et al formaban los espaciadores intraoperatoriamente
utilizando cemento y componentes de prueba sobre una lámina
de aluminio, para evitar la interdigitación. Se moldeaban
los cóndilos femorales con el implante tibial de prueba,
y se utilizaba el implante tibial para calcular el tamaño
y el espesor del componente tibial cementado. Los autores comunicaron
éxito inicial en cinco pacientes.
MacAvoy y Ries describieron un método de moldeado económico
para fabricar un espaciador articulado “esférico”,
“ball and socket”. Utilizaron este sistema en casos
con grave deficiencia ósea y daño de los ligamentos
por la alta constricción del sistema. La carga promedio
era de 4 a 3.6 gr de tobramicina + 1 gr vancomicina por cada
bolsa de Palacos. Para un promedio de 4 cementos representa
una dosis de más de 14 gr en la rodilla. En 12 pacientes
con graves comorbilidades se erradicó la infección
en 9 de 13 rodillas, con un seguimiento promedio de 28 meses.
Todos los pacientes pudieron caminar con mínima ayuda
con el espaciador articulado. La amplitud de movimiento promedio
de la rodilla con el espaciador era de 79° y al final del
tratamiento de 98º. Los autores no usaron apenas modelos
de bisagra pese al daño grave de los ligamentos y la
pérdida ósea.
Shen et al con moldes de espaciador de cemento creados intraoperatoriamente
con Palacos G cargado con 0.5 gr de gentamicina mas 3 gr de
vancomicina obtuvieron 10 reimplantaciones en 17 casos, con
un seguimiento de 30 meses. En 5 casos el espaciador fué
el tratamiento definitivo, un caso se fusionó y otro
requirió una amputación. La movilidad promedio
con el espaciador fue de 82º y tras la reimplantación
de 97º.
Con el sistema de Hoffman de “prótesis-espaciador”
algunos autores han publicado excelentes resultados. Anderson
et al publicaron un rango de movilidad de 2° a 115°
y Huang et al de 97.6°, menor que en publicaciones previas,
que oscilaban entre 104º y 115º.
Respecto al porcentaje de erradicación con esta forma
de espaciador las tasas de reinfección varían
desde el 4% en el trabajo de Anderson, con 25 rodillas, 0%-12%
en los trabajos de Hoffmann con 22 y 50 pacientes (usando Cemento
Simplex con 4,8 gr de vancomicina por bolsa), 9% en el trabajo
de Emerson con 22 pacientes o 2% en el de Cucler sobre 44 pacientes.
Con espaciadores de cemento modelados manualmente Ha publicó
rangos de movilidad final de 2°–104°. El estudio
de Ha incluía 12 casos tratados con espaciador realizado
con técnica de doble molde (primero se hace un negativo
de cemento con componentes de prueba y sobre el negativo el
espaciador definitivo) con dosis de 4.8 g tobramicina y 4 g
de Vancomicina por bolsa de cemento, el 20%.
El rango de movilidad se ve influido por la movilidad preoperatoria,
el estado de las partes blandas, la técnica quirúrgica
y la selección de implante, la rehabilitación
precoz y la cooperación del paciente, no solo por el
tipo de espaciador. En la experiencia personal de los autores,
con espaciadores completamente manuales y cargas de antibiótico
al 7.5% la movilidad final fue de 107º tras la reimplantación.
En los casos con daño de las partes blandas o pérdidas
óseas graves, mala condición médica del
paciente, locales o generales, estas parecen ser más
importantes que el método de tratamiento y los resultados
del recambio en dos tiempos, generalmente excelentes, son mucho
peores que en condiciones más favorables.
Macmul et al publicaron 19 casos con un espaciador (“SMILES
spacer”) cargado de antibiótico que implicaba una
protesis de bisagra recubierta por cemento cargado de antibiótico
(Palacos R+G, Heraeus Medical GmbH, Wehrheim, Germany). El espaciador
se utilizo en el primer tiempo de infecciones crónicas
asociadas a graves perdidas óseas sobre artroplastia
de revisión en 11 casos (58%), sobre endoprotesis tumoral
en 4 (21%), artroplastia primaria en 2 (11%) e infección
sobre fractura u osteotomía en otros dos. La tasa de
erradicación a los 38 meses fué de 63%, 12 casos.
4 (21%) sufrieron una reinfección y dos fueron amputados.
Jeys et al publicaron una tasa de erradicación del 72%
en infección primaria de prótesis masivas tumorales
con un protocolo en dos tiempos.
Lo mismo puede afirmarse para la reinfección tras la
reimplantación. Este concepto no ha sido suficientemente
estudiado en la literatura pero tiene su propia implicación
pronóstica con elevado porcentaje de tratamientos de
salvamento, por lo que podría considerarse clasificarlo
como otra forma de infección y estudiarlo de forma independiente
en el futuro
Hanssen et al publicaron una serie de 24 reinfecciones tras
revisión de protesis total de rodilla infectada. Sólo
un paciente consiguió la erradicación, otro recibió
tratamiento supresor tras una nueva reimplantación y
el resto fueron artrodesados.
Hart y Jones publicaron 6 reinfecciones tras revisión
en dos tiempos de los cuales se consiguió la erradicación
en 2 casos, con otra revisión en dos tiempos, 2 fusiones
y 2 tratamientos supresores.
CONCLUSIONES
1-El
recambio en dos tiempos se considera el tratamiento de elección
para la infección tardía, ausencia de identificación
fiable del microroganismo causal, infecciones por hongos, microorganismos
virulentos, enfermedades inflamatorias de base, pacientes inmunodeprimidos
o reinfección después de una reimplantación.
2- Los espaciadores articulados permiten minimizar las complicaciones
entre los tiempos quirúrgicos del recambio en dos tiempos,
mejorando la autonomía del paciente, movilidad, previniendo
la retracción de las partes blandas y facilitando la
reimplantación quirúrgica.
3- Además los espaciadores articulados parecen mejorar
las tasas de erradicación de la infección, no
sólo los resultados funcionales o reducir las complicaciones.
4- La forma de realizar el espaciador no parece influír
en las tasas de erradicación y en el resultado funcional.
El cirujano ha de adaptarse a sus posibilidades técnicas
y económicas para elegir una forma u otra de espaciador,
pues todos, con sus ventajas e inconvenientes, han demostrado
resultados consistentes y reproducibles.
5- No todos los cementos son iguales ni para prevención
ni para el tratamiento de la infección.
6- El antibiótico ha de añadirse en polvo para
no debilitar el cemento. El uso de sinergias aumenta el espectro
de cobertura y la elución de determinados antibióticos.
7- El mezclado al vacío, una vez realizada la “adición
fraccionada” del antibiótico aumenta la elución
de antibiótico del espaciador cuando se utilizan cementos
de alta viscosidad, siendo preferible la adición manual
cuando se utilizan cementos de baja viscosidad.
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