| PRÓTESIS
EN EL PACIENTE MUY ANCIANO |
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| INTRODUCCIÓN
Según el
INE (Instituto Nacional de Estadística), se considera
al paciente anciano aquél mayor de 65 años, sin
embargo, clasifica en tres grupos en función de la edad:
entre 65-74 años, 75-84 años y por encima de 85
años, siendo éste definido como paciente muy anciano.
El segmento de población que más va a ver incrementado
su número en los próximos años es éste
último. En España, suponen el 17 % de la población
y a ellos se destina el 70% del gasto farmacéutico.
En Europa hay alrededor de 15 millones de personas mayores de
80 años, y se estima que entre 1-3% de las personas mayores
de 65 años en la actualidad van a necesitar una prótesis
de cadera o rodilla para aliviar el dolor y la discapacidad.
En la actualidad, el 14.2 por 10.000 personas de edad comprendida
entre 80 y 84 años, requerirá una artroplastia;
el 9,7 de cada 10.000 entre 85 y 89 años y el 4.9 por
cada 10.000 personas de más de 90 años precisará
una artroplastia total de sustitución. Estas cifras van
a incrementarse en el futuro con toda seguridad, con crecimiento
que se espera sea exponencial para artroplastia de rodilla y
menor de cadera, tanto primaria como cirugías de revisión.
La cirugía ortopédica constituye la mayor parte
de los procedimientos de cirugía electiva que se realizan
a la población anciana. Se trata de una cirugía
encaminada a mejorar la calidad de vida, eliminando el dolor
o recuperando la función perdida. Se considera una de
las cirugías más exitosas y seguras, y no existe
actualmente límite de edad, “per se”, para
la indicación quirúrgica.
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| Prótesis
total de cadera en un paciente de 85 años con excelente
calidad ósea. La edad, en si misma, no es una enfermedad.
Ha de hacerse una valoración personalizada de cada paciente.
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| La
artroplastia total ya sea de cadera o rodilla en cuanto a que
son las articulaciones más prevalentemente sustituidas,
constituye un alivio eficaz y duradero para aquellos pacientes
aquejados de artrosis en un estadío avanzado. Debido
a la mayor longevidad de nuestros mayores y a que cada vez llegan
en mejores condiciones a la última etapa de su vida,
el porcentaje de pacientes mayores de 80 años e incluso
de 90 va en aumento cada día. Esto hará que también
se incrementará el número de personas que se conviertan
en candidatos para un reemplazo articular total.
Es conocida la seguridad y la efectividad de la artroplastia
en cuanto al alivio del dolor y la mejora en la calidad de vida
de estos pacientes. Sin embargo, hay muy pocos estudios que
comenten las complicaciones relacionadas con este grupo de edad,
si son coste-efectivas, la evolución funcional o la esperanza
de vida tras la cirugía.
La indicación para la realización de una prótesis
electiva o un recambio de una prótesis en pacientes de
esta edad debe responder a las siguientes cuestiones:
1,- ¿Se puede mejorar la calidad de vida del paciente
anciano o muy anciano que acude a nuestra consulta?. ¿Qué
actividades de la vida diaria realiza el paciente y cuales debería
o le gustaría hacer?. Debemos recordar que las patologías
degenerativas de cadera y rodilla son causa de sintomatología
invalidante en el 20% de la población mayor de 55 años,
llegando a provocar una gran discapacidad en la cuarta parte
de ellos.
2,-¿Cuáles de las limitaciones funcionales del
paciente son reversibles con una operación?. Antes de
fijar la indicación quirúrgica se han debido agotar
todas las medidas conservadoras como las higiénico-dietéticas,
medicación oral e intrarticular y tratamiento rehabilitador.
3,-¿Qué entorno y soporte familiar tendrá
el paciente al alta?. Valorar las posibles causas que puedan
demorar el alta de estos pacientes de forma no justificada.
4,-¿Cuáles son las complicaciones médicas
y quirúrgicas inherentes a estos procedimientos y la
relación coste-beneficio?.
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| Gonartrosis
en paciente de 85 años. Grave limitación funcional.
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En
los últimos tiempos se ha incrementado la confianza en
los implantes de última generación, en los procedimientos
mínimamente agresivos, y si añadimos el aumento
de la esperanza de vida de los pacientes, hace que los más
longevos reclamen estas técnicas para aliviar su dolor.
Sin embargo, la mejoría funcional, el rango de movilidad,
la estabilidad de la prótesis y el grado de satisfacción
puede ser menos importante en este grupo de edad que en otro
grupo más joven porque su situación basal y la
función previa pueden ser peores. Muchos traumatólogos
son reticentes a operar a este grupo de edad por las complicaciones
potenciales que ello acarrea. El especialista deberá
analizar y discutir con el paciente y con sus familiares las
indicaciones y las contraindicaciones, absolutas y relativas,
de la artroplastia total de cadera y rodilla primaria en el
paciente muy anciano (>85 años) o de los casos de
revisión; también la morbilidad y mortalidad.
Es prioritario, en estos casos, conocer el apoyo familiar o
institucional en el momento del alta y en el periodo de recuperación.
CONDICIONES
PREOPERATORIAS
Las enfermedades degenerativas son cada vez más prevalentes
así como el aumento en la edad de los pacientes que requieren
una prótesis de cadera o de rodilla. Su repercusión
económica en las sociedades desarrolladas es muy importante,
por lo que se han postulado diferentes estrategias para la optimización
de los recursos disponibles, sin olvidar el principal factor,
el humano. Una de las soluciones pasa por la creación
de unidades multidisciplinares y altamente especializadas de
artroplastia compuestas por traumatólogos, rehabilitadores,
geriatras…fisioterapeutas. Los objetivos de estas unidades
son:
-Informar tanto al paciente como a sus familiares sobre la intervención,
el tiempo de ingreso hospitalario, el tratamiento rehabilitador
intrahospitalario y al alta, traslados…
-Valorar las expectativas del paciente y de sus familiares ante
la intervención y detectar los posibles problemas relacionados
con el retorno a su domicilio cuando se haya concluido la estancia
hospitalaria.
-Detectar precozmente problemas funcionales o psicosociales
que pudieran originar retrasos del alta hospitalaria. Se han
postulado como factores de riesgo de no retorno al domicilio
habitual al alta hospitalaria los siguientes: edad > 80 años,
sexo femenino, presencia de barreras arquitectónicas
dentro del domicilio o en el acceso al mismo, ausencia de cuidador,
presencia de dos o más enfermedades crónicas (sobre
todo si una de ellas es la diabetes). Si hay tres o más
factores positivos, hay un riesgo elevado de no retorno al domicilio
habitual. Según lo publicado en la literatura en las
que el protocolo de tratamiento se lleva a cabo una Unidad de
Artroplastia, el 76% de los pacientes se fueron de alta dentro
de los días establecidos para ello (entre 7 y 14 días),
ya sea a su domicilio propio o de un familiar o a un centro
privado contratado por la familia. El 24% ingresaron en un centro
público de cuidados medios una vez superado el tiempo
máximo de hospitalización para continuar su recuperación.
Es importante, en estos casos, contar con un modelo de seguimiento
al alta en régimen de hospitalización domiciliaria,
asegurando la continuidad asistencial en aspectos como la visita
médica, la dosificación y el control de la medicación
analgésica y antitrombótica, la cura de la herida
quirúrgica y el tratamiento fisioterápico. El
objetivo será aumentar las capacidades del anciano y
su autonomía y obtener así la máxima independencia
en la realización de las actividades de la vida diaria.
-Informar a la familia que no tiene que suplir al paciente en
sus actividades sino fomentar su autonomía, salvo en
las actividades de higiene que sean más complejas y supervisando
las más sencillas. Se debe evitar la sobreprotección
de la familia hacia el paciente.
No existen enfermedades propias de los ancianos, ellos padecen
las mismas patologías que los jóvenes en la mayoría
de los casos. La edad en sí misma no es una enfermedad,
hace que estas sean más frecuentes o mas prevalentes.
Sin embargo muchos pacientes mayores tienen disminuidas sus
reservas orgánicas, los mecanismos compensadores y su
capacidad de adaptación ante los cambios que aparecen
con la enfermedad. Con mayor frecuencia que en otras etapas
de la vida, la patología produce repercusiones funcionales,
psíquicas y sociales en el enfermo y su entorno.
La gran mayoría de estos pacientes tienen enfermedades
asociadas o comorbilidades, lógicamente de mayor importancia
y número que sujetos más jóvenes. Sin embargo,
Brander et al en su estudió concluyó que el número
de enfermedades previas no significaba una mayor estancia hospitalaria.
En otro estudio de la Clínica Mayo, Pagnano observó
que los problemas preoperatorios más frecuentes eran
hipertensión arterial, anemia y cardiopatías de
diferentes etiologías. Concluyó que aquellos órganos
o funciones que estaban alteradas previamente debían
ser vigilados estrechamente en el postoperatorio pero no hubo
relación entre las complicaciones médicas aparecidas
en el postoperatorio inmediato y las que el paciente sufría
con anterioridad a la cirugía. |
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| Prótesis
total de rodilla en paciente de 86 años (ver recuadro
superior izdo). Se aprecia la calcificación de las arterias. |
| En
nuestra práctica diaria y en todo lo reflejado en la
literatura, los pacientes son valorados de forma preoperatoria
por el anestesista según el criterio de la American Society
of Anesthesiology (ASA). En las series más numerosas,
la mediana de las puntuaciones fue de 3 (2-4) sobre una escala
de 1 a 5 y la mediana de comorbilidades preoperatorias fue de
2.5. Wurtz en su estudió sobre artroplastia de cadera
en pacientes mayores de 80 años, no apreció un
incremento de las complicaciones médicas postoperatorias
relacionadas con las preoperatorios y el % de ellas tras la
cirugía fue similar al grupo de pacientes entre 60 y
70 años.
CONTRAINDICACIONES PARA UNA PRÓTESIS ELECTIVA.
Contraindicaciones
médicas
-Deterioro funcional severo no sólo atribuible a la enfermedad
osteoarticular (neurológicas, funcionales). Esto podría
disparar la incidencia de complicaciones tanto al ingreso como
al alta. Esta es una contraindicación absoluta.
-Complicaciones médicas que supongan un riesgo vital
importante (ASA IV o V). Se deberá valorar en la consulta
de preanestesia. Las comorbilidades previas, salvo mejor criterio
anestésico, no condicionan la indicación de la
cirugía protésica al no haber un vínculo
directo entre las enfermedades previas y las posibles futuras.
Sí debemos prestar atención a aquellas funciones
y órganos en estado más precario e intentar prevenir
cualquier posible complicación.
Contraindicaciones
quirúrgicas.
-Infecciones activas, inmunodepresión que pueden incrementar
la incidencia de complicaciones postquirúrgicas. Esta
es absoluta.
-Insuficiencia circulatoria periférica arterial severa.
-Deformidad extrarticular asociada que condiciona la necesidad
de cirugías de corrección previas o posteriores
a la artroplastia.
-Deterioro severo de articulaciones vecinas que comprometa el
resultado final o dificulte en grado sumo la dificultad para
realizar la técnica.
-Alteraciones del tono muscular que supongan un potencial riesgo
de luxación en el caso de prótesis de cadera o
dificultad en la movilización en la de rodilla. |
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Mujer
de 84 años de edad con aflojamiento de prótesis
total de cadera cementada. Se recambió con una prótesis
cónica monobloque de Titanio y un “cotilo-caja”
de tantalio y aporte de injerto óseo. Se le autorizó
la carga parcial a los 15 días. Se observa la calcificación
de las arterias y la edad de nacimiento (esquina superior izquierda).
El sistema complejo de reconstrucción permitió
el apoyo precoz mientras se incorporaba el injerto óseo,
facilitando el alta hospitalaria y la autonomía de la
paciente. |
| ARTROPLASTIA
TOTAL DE CADERA.
En este apartado
vamos a describir aspectos relacionados con la técnica
quirúrgica, estancia hospitalaria, complicaciones quirúrgicas,
médicas, mortalidad, resultado funcional y evaluación.
1.- Técnica quirúrgica.
Los abordajes posterolateral y el anterolateral son los más
frecuentemente utilizados. Según los datos de la biblioteca
Cochrane en base a la calidad y la cantidad de información
obtenida de los ensayos realizados hasta la fecha no son suficientes
para establecer conclusiones sólidas en la elección
óptima del abordaje quirúrgico en pacientes ancianos
sometidos a una prótesis total de cadera debido a artrosis.
El objetivo era determinar los riesgos de la luxación
de la prótesis, el signo de Trendelenburg (refleja impotencia
de la musculatura glútea y cojera) positivo y la parálisis
del nervio ciático después de un abordaje posterior
en comparación con un abordaje lateral directo. Dada
la calidad ósea de los pacientes de esta edad, se suelen
usar implantes que aseguren una sólida incorporación
al hueso y de forma precoz. El vástago femoral cementado
es el Gold Standard. Sin embargo, Keisu realizó 114 prótesis
de cadera no cementadas en pacientes entre 80 y 90 años
con un tiempo de seguimiento superior a 5 años. No encontró
ninguna revisión femoral ni acetabular, aunque en el
4% se apreciaron imágenes de lisis, sobre todo periacetabular.
Aunque no se ha encontrado relación directa ni estadísticamente
significativa entre el tamaño de la cabeza femoral habitual
(28 mm) y el riesgo de luxación del implante el cirujano
ha de intentar minimizar los riesgos y seleccionar cabezas de
32 mm o más grandes en aquellos pacientes especiales
que tengan mayor riesgo de inestabilidad. El tipo de cotilo
usado va en consonancia con todo lo anterior. El atornillado
es el más extendido en este tipo de pacientes aunque
el cementado tiene cabida. Debemos recordar que la tasa de recambios
de estos últimos es mayor que en los atornillados.
2.- Estancia hospitalaria.
Los períodos de ingreso, en la literatura, son de duración
similar a una artroplastia de cadera de pacientes de menor edad.
La media de la estancia hospitalaria ronda los 10 días
(7-13). En varias series analizadas, varios pacientes fueron
intervenidos de ambas caderas en el mismo período del
ingreso lo que alargó dicha estancia media. Para evitar
demoras no justificadas en el alta hospitalaria, es básico
un cribaje preoperatorio de las condiciones sociales y del entorno
familiar del paciente, de cara a gestionar residencias públicas
o privadas para aquellos enfermos que no dispongan de cuidadores
en su domicilio
3.- Complicaciones médicas.
Aproximadamente 1 de cada 3 pacientes va a sufrir algún
tipo de complicación médica, aunque la mayoría
no de riesgo vital. Entre las más frecuentes se encuentran
la desorientación y confusión postoperatoria (la
más frecuente), infecciones de orina, sangrado gastrointestinal,
angina de pecho, arritmia cardiaca, decúbitos o íleo
paralítico. La valoración preanestésica
y las Unidades de Artroplastia son muy útiles a la hora
de “predecir” qué pacientes pueden sufrir
algún tipo de complicación de esta naturaleza
o para evitar demoras innecesarias al alta.
4.- Complicaciones quirúrgicas.
Entre las más frecuentes se encuentran la luxación
de la prótesis que va del 0 al 10% según series.
Woolson, afirma que hay mayor riesgo de luxación en mujeres
por tener menor tono muscular y en los pacientes con algún
tipo de desorden neurológico o psiquiátrico; pero
concluye que los pacientes muy ancianos la mayoría son
mujeres con algún tipo de desorientación o confusión
intrahospitalaria, por lo que la edad de forma aislada no constituye
un riesgo de luxación per se.
Otras complicaciones frecuentes son hematomas, fracturas periprotésicas
y parálisis del nervio ciático. Todo ello en %
similares a los producidos en pacientes más jóvenes.
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Evacuación de hematoma tras prótesis de cadera con
persistencia de manchado. Se realiza un desbridamiento, drenaje
del hematoma, toma de muestras para cultivo y cierre directo sobre
drenajes. Se mejora la recuperación y se previenen complicaciones
mayores, como la infección.
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5.-
Mortalidad.
La mortalidad perioperatoria es similar a la observada en
pacientes más jóvenes. En la serie de Pagnano
la razón fue de 1 fallecimiento en 48 pacientes (2.08%),
ningún caso en las series de Wurtz ni en la de Keisu
que son las de mayor número de pacientes.
La esperanza de vida desde que el paciente muy anciano se
interviene hasta que fallece es de 6 años +/- 2 años
de media, en estas series
6.- Satisfacción del paciente.
El 80% de los pacientes se encuentran satisfechos de su cirugía,
caminando con un bastón o sin ayuda 7 de cada 10. Los
valores de las escalas de Harris o de Charnley sufrieron incrementos
muy importantes respecto a la valoración preoperatoria.
Es importante conocer las expectativas de los pacientes y
sus familiares ante la intervención y sus resultados
funcionales.
Todas las series revisadas refieren que dicha intervención
es coste-efectiva. El estado de salud, el dolor y la función
mejoró desde los 6 meses tras la cirugía. Hay
una mejora de la calidad de vida a corto y largo plazo.
7.- La prótesis de cadera de revisión.
Si ya es difícil encontrar en la literatura artículos
sobre la artroplastia electiva de cadera en el paciente muy
anciano, aún lo es más si hablamos de la cirugía
de revisión de cadera, pero en ocasiones no hay más
solución que realizarlo para evitar condenar al paciente
a la vida cama sillón y a un deterioro acelerado. Pagnano
describe una serie de 18 pacientes de edad media 91.5 años;
el implante más frecuentemente usado es el cotilo atornillado
y el vástago cementado con cabeza de 28 mm. La esperanza
de vida tras la cirugía fue de 4.2 años. Entre
las principales complicaciones relacionadas con la cirugía
destacan 2 fracturas periprotésicas y un caso de luxación.
Ningún paciente requirió la reintervención.
La escala de valoración de Harris pasó de 45
a 75 puntos y todos los pacientes caminaban tras la cirugía.
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| Mujer
de 86 años con aflojamiento de prótesis de cadera
que había funcionado durante 20 años. Se produjo
una fractura del trocánter (fémur proximal) durante
la cirugía, requiriendo un cerclaje con cables. Con este
sistema (cotilo-caja o cup-cage) el injerto se protege con el
dispositivo antiprotrusión y se favorece su incorporación
con el cotilo de tantalio (metal poroso trabecular). La paciente
comenzó la deambulación precoz con apoyo parcial
a los 15 días. A los dos meses era independiente para todas
las actividades de la vida basal. Empleaba un bastón en
la calle. |
PRÓTESIS
TOTAL DE RODILLA.
Son más
abundantes los artículos relacionados con la prótesis
total de rodilla en pacientes muy ancianos. La edad más
avanzada dentro de las series revisadas es de 102 años
para la cirugía electiva de rodilla. También hay
series en las que se intervienen pacientes de ambas rodillas
de forma simultánea y en el mismo acto quirúrgico.
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| Varón
de 78 años con aflojamiento bilateral de prótesis
de rodilla implantadas hacía 12 años. No existían
contraindicaciones médicas o quirúrgicas. Se recambiaron
con éxito ambas prótesis. |
1.-
Técnica quirúrgica.
En la mayoría de los casos, la artrosis es la causa del
reemplazo. El abordaje a realizar va a depender de las preferencias
del cirujano. Lo más habitual es a través de una
incisión media y una artrotomía parapatelar medial.
El implante más frecuentemente usado es de cementación
femoral y tibial y estabilizada posterior. Las motivaciones
son las comentadas en la cadera. Debido a la edad presuponemos
una mala calidad ósea donde debe asentar la prótesis
por lo que ambos componentes cementados nos aseguran un menor
sangrado y una más rápida recuperación.
Además esta técnica tiene las mayores supervivencias
en todo tipo de pacientes en los registros de artroplastia de
todos los países que cuentan con ellos, con mejores resultados
con la utilización sistemática de cemento cargado
de antibióticos para la fijación de la prótesis.
Dependiendo de las condiciones previas (severidad de la deformidad
en varo o valgo, presencia de flexo o no…) nos decantaremos
por un tipo de implante u otro. El que mejores resultados a
nivel de movilidad y corrección del eje es la estabilizada
posterior, que es el tipo de diseño más versátil
pero el especialista deberá elegir el tipo de prótesis
mas adecuada para cada paciente, siendo esta decisión,
probablemente, la parte mas decisiva de la intervención
quirúrgica. Por lo tanto hemos de tener presente la posibilidad
de usar implantes con diferentes grados de constricción
incluso hasta el implante rotacional si las condiciones del
hueso o de los tejidos blandos así lo requieren. Esto
es aún más crítico en los casos de prótesis
de revisión en pacientes ancianos.
La anestesia raquídea es la más utilizada en la
mayoría de los casos por su conocida menor asociación
a problemas tromboembólicos y cardiovasculares, entre
otros.
2.- Estancia hospitalaria.
La estancia hospitalaria media ronda los 12 días (10-14).
En varias series analizadas, varios pacientes fueron intervenidos
de ambas rodillas en el mismo período del ingreso lo
que alargó dicha estancia media. Dichos períodos
de ingreso eran de duración similar a una prótesis
de rodilla de pacientes de menor edad. Sin embargo, en la serie
de Hilton donde se comparó un grupo de pacientes octogenarios
sometidos a prótesis de rodilla con otro de pacientes
entre 60 y 70 años, se apreció que la estancia
hospitalaria en los mayores se incrementó una media de
3 días. Al igual que ocurre en la prótesis de
cadera, las Unidades de Referencia y la valoración previa
multidisciplinar es la base para evitar complicaciones y evitar
hospitalizaciones largas, no justificadas y no beneficiosas.
3.- Complicaciones médicas.
Aproximadamente 2 de cada 3 pacientes pueden sufrir algún
tipo de complicación médica, la mayoría
no de riesgo vital y transitorias. Entre estas se encuentran
la desorientación y confusión postoperatoria (la
más frecuente), infecciones de orina, sangrado gastrointestinal,
angina de pecho, arritmia cardiaca, decúbitos o íleo
paralítico.
4.- Complicaciones quirúrgicas.
La prevalencia de complicaciones quirúrgicas oscila entre
7 y el 10 %. La más frecuente es la infección
de la herida quirúrgica que en la mayoría de los
casos se puede resolver con tratamiento antibiótico,
desbridamiento y retención del implante. Otros problemas
menos frecuentes son los hematomas, dehiscencias de la herida
quirúrgica o necrosis cutánea.
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Hematoma
y necrosis cutánea tras PTR. |
5.-
Mortalidad.
La esperanza de vida tras la artroplastia de rodilla en los
pacientes mayores de 85 años ronda los 4 años.
6.- Satisfacción del paciente.
Por lógica podemos pensar que los pacientes ancianos
al tener un peor estado general son más sedentarios y
de requerimientos físicos menores que los pacientes más
jóvenes y que tanto el rango de movilidad como la estabilidad
del implante pueden ser menos importante para ellos, conformandose
con el alivio del dolor. Sin embargo, Hernández Vaquero
comparó la eficacia de la cirugía de rodilla basada
en la escala del HSS, no apreció ninguna diferencia en
cuanto a rango de movilidad, distancia recorrida, dolor al caminar
y en reposo entre los pacientes menores de 75 años y
los mayores; concluye que la satisfacción con el resultado
no depende de la edad del paciente y que en un paciente anciano
no se puede asociar, a priori, a un peor resultado funcional.
Vincent en su estudió comparó la velocidad de
recuperación de la movilidad y de la independencia para
realizar sus actividades de la vida diaria entre pacientes jóvenes
y muy ancianos y concluyó que estos últimos mejoraron
porcentualmente más que los jóvenes. Por el contrario,
Noble concluyó que los pacientes cuya satisfacción
fue mayor fueron los pacientes entre 60 y 70 años (96%)
comparado con los mayores de 80 años (81%). Las complicaciones
en el postoperatorio se barajan como la principal causa de este
menor porcentaje de satisfacción con el resultado final.
Uno de los objetivos importantes en las visitas preoperatorias
debe ser conocer las expectativas del enfermo en cuanto a los
plazos de recuperación, movilidad y función. Se
debe analizar y explicar al paciente las complicaciones médicas
o quirúrgicas potenciales.
7.- La rodilla de revisión.
Como ocurre con la cadera, la serie más larga de la literatura
para la cirugía de revisión de rodilla es la de
Pagnano con 7 pacientes con un rango de edad de 96 +/- 3 años.
La técnica fue similar a las primarias así como
las complicaciones médicas. No se evidenció ninguna
infección ni muerte perioperatoria. En cuanto al alivio
del dolor medido mediante la escala del HSS de dolor la mejoría
fue de 29 a 95 puntos; sin embargo, la misma escala pero analizando
la función, el incremento fue muy escaso pasando de 29
a 35 puntos. El estado general se postula como la principal
causa de esta escasa mejoría a la hora de la función.
El grado de satisfacción de los pacientes era, sin embargo,
alto.
CONCLUSIONES.
1.- Todas las
series de la literatura coinciden en que la prótesis
de cadera y de rodilla es una solución segura y fiable
que mejora la calidad de vida de los pacientes ancianos.
2.- Aunque estas técnicas, en estos pacientes, no están
exentas de complicaciones, éstas no comprometen el resultado
final.
3.- La esperanza de vida media en un paciente muy anciano es
de 6 años tras la cirugía, pero se espera que
los avances en la geriatría, el control médico
de las enfermedades y la especialización quirúrgica
y de las Unidades Especializadas mejore este pronóstico.
4.- Aunque la estancia media puede alargarse en relación
al paciente más joven, el rango de movilidad, el alivio
del dolor y el aprovechamiento del tratamiento rehabilitador
es independiente de la edad del paciente.
5.-Los traumatólogos y los médicos de atención
primaria debemos concienciarnos de que la prótesis de
cadera o rodilla en el paciente muy anciano es un procedimiento
con una relación coste-beneficio y coste-efectividad
satisfactoria.
6.-La creación de las Unidades especializadas de Artroplastia
y el abordaje multidisciplinar son claves para obtener mejores
resultados, reducir los días de hospitalización
y cumplir las expectativas de los pacientes.
7.- La edad por si misma no es una enfermedad. Se debe
valorar cada caso de forma individual y personalizar la solución
al problema.
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| Paciente
de 87 años. Se le realizó un recambio de la cadera
izquierda por infección, recambio obligado. La derecha
está desgastada pero no se ha recambiado. Se informó
al paciente pero está asintomático y vive solo.
Es independiente para todas las actividades de la vida diaria.
En este caso hay que considerar los riesgos de una cirugía
electiva y, probablemente, no operar hasta el desgaste total sea
la mejor solución. |
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